BIENVENIDOS:

Yo no tengo musas, ojalá las tuviera... suelo crear los relatos sin papel, palabras a punto de ebullición, y solo cuando la válvula de mi olla express me anuncia un peligro inminente de explosión de ideas, dejo que salgan (en ocasiones, sin orden ni concierto): invento historias, más o menos acertadas y, la mayoría de las veces, como suelo decir: escribir es tan sólo mi terapia.

Os invito a bucear por este blog.
Disfrútalos.

sábado 3 de marzo de 2012

El Beso

Cierra los ojos,... cierra los ojos y escucha mi voz.

Estamos tu y yo solos, el resto del mundo no existe, no hay nadie mas aquí, solo tu y yo, no hables solo escucha mi voz.


Quiero llegar con ella hasta el fondo de ti. Imagina........imagina un lugar lejos de todo, un pedazo de cielo azul al que nadie puede llegar, un silencio y una nada donde estaremos solos, un lugar donde encontrarse para compartirlo todo.

Aquí nada tiene principio ni final, todo es eterno y posible, te veo y te siento, te acercas y busco el calor de tu cuerpo, estamos cerca, muy cerca, siento tu respiración en mi nuca y un escalofrío recorre mi cuerpo.

Te noto a mi lado, te siento, tus manos rozan mis mejillas apenas un segundo y siento mi cuerpo caer en el abismo del deseo, quiero sentirte mas cerca, quiero abrazarme a tu cuerpo.

Entre nosotros ya no existe la distancia, tus brazos rodean mi cintura y siento tu calidez quemándome por dentro.

Mis oídos se inundan de palabras susurradas, palabras que no entiendo, su significado no importa, tan solo es tu voz, quiero sentirla muy dentro, no quiero dejar de escucharla, porque me transporta a tu lado, a un lugar de sueños donde poder encontrarnos, donde poder estar lejos, solos tu y yo.

Percibo tu aliento en mi cara, en mi cuerpo sigue creciendo el deseo, estamos frente a frente, tus ojos me lo dicen todo, no hacen falta las palabras, te acercas poco a poco y nuestros labios se rozan, casi sin proponérnoslo nuestros labios se funden en un beso.

Se separan y mi lengua comienza su juego, recorriendo goloso tu boca, cada rincón es nuevo, quiero poseerla entero, deleitarme con tu sabor, beberme tu dulzura y perderme en esta locura.

Mi corazón golpea fuerte dentro de mi pecho, mi pulso se acelera, siento que me falta el aire y todo a mi alrededor se desvanece, todo excepto tu que sigues pegada a mi, puedo sentir tu deseo, tu urgencia, tu anhelo, no quiero que esto termine.

Quiero seguir eternamente unido a tu boca en este beso calido y húmedo que me estremece y me llena de ti, quiero darme entero, recibirte y solo con un beso.........
Hacerte mia para siempre.

martes 28 de febrero de 2012

La Certeza

Después de muchas horas de tortura, el sargento y los otros dos soldados le echaron un cubo de agua al reo para despertarlo y le dijeron: "El Coronel ha dicho que te va a dar una ultima oportunidad de salvar tu vida. Si adivinas quién de nosotros tiene un ojo de cristal, te dejaremos de torturar". Después de pasear su mirada sobre los rostros de sus verdugos, el reo señaló a uno de ellos: - El suyo el del sargento, su ojo derecho es de cristal- Dijo con un hilo de voz.

Y los soldados asombrados mirandose entre ellos dijeron: - "¡ Te salvaste !, pero ¿ cómo has podido adivinarlo ?. - "Muy sencillo- dijo el reo, sintiendo que le venía otra vez el desmayo- fue el único ojo que no me miró con odio".

Desde luego, lo siguieron torturando.
Roque Dalton (Poeta Salvadoreño)

Quiero II



Quiero expresar tanto que no encuentro la manera,
quiero que los tanques y soldados no dignifiquen una guerra, 
quiero que un simple canto aplaque la tristeza.

Quiero que el ser humano no agonize con la pena,
quiero que un buen rato no termine en aspereza,
quiero que el color blanco nunca se ennegrezca

Quiero querer todo el rato hasta el dia que me muera,
quiero que me quieras tanto... 
que pierdas hasta la cabeza.

martes 21 de febrero de 2012

Tomate Frito


Estaba jodido porque acababa de perder unos trescientos euros jugando al póker. Yo era un mal jugador, -nuca supe mentir- pero aun así me gustaba la sensación de ser superior a los demás, aunque sólo fuera durante una mano. Esa noche tuve un par de buenas manos, y unas dieciséis malas. Así que me resigné con mi suerte y decidí salir a un bar a gastarme los treinta euros que reservé para bebida.

Entré en el primer bar que encontré. Sucio, oscurso. Si supiera quién escogió la música de aquel lugar, lo buscaría para asesinarlo. Me senté en la barra y descubrí que los taburetes eran bastante cómodos, a pesar de estar rajados y manchados de alcohol y vómito. El asiento incluso daba vueltas, como en los viejos tiempos. Un Johnnie Walker con tres hielos.

A la tercera copa me di cuenta de algo: a ese ritmo el dinero no iba a durarme lo suficiente. Así que empecé con la cerveza. Nunca le hice ascos a una buena cerveza, pero después del whisky ya no me supo tan bien como de costumbre.

“¿Qué hace una chica como tú, en un sitio como este?… Mujer fatal…”

Me empezaba a gustar la música, el sitio era agradable y no había demasiada gente. Me veía a mi mismo en un espejo justo encima de la caja, que descubrí al seguir con la mirada a la camarera cuando se disponía a cobrar. Culo perfecto, pelo rubio y demasiado escote para mi gusto.

-¿Me invitas a una cerveza? -se acercó una chica a la que ni siquiera había visto.

-¿Eres puta? -pregunté extrañado- Porque si es así, no tengo suficiente…

-¿Acaso no lo somos todas? Sólo quiero una cerveza.

Gran respuesta, así que nos bebimos un par de tercios antes de abandonar aquel garito. Me llevó a un sitio agradable: sofás, música tranquila y a un volumen aceptable. La conversación fue interesante, pero ya me había enamorado de ella mucho antes de que abriera la boca.

Los ojos color miel llenaban su cara sin dejar apenas hueco para nada más. Abiertos, alerta. Su pelo no era demasiado largo, pero a pesar de ello se había hecho una coleta a la que no le vi ningún sentido. Sus orejas, graciosas y llenas de pendientes metálicos, sobresalían entre las mechas claras que adornaban su cabello. Su estatura: perfecta. De pie nos acoplábamos de una manera extraña y maravillosa, a pesar de que era más baja que yo. ¿Tumbados sería igual? No tardaría mucho en descubrirlo, aunque para mí fue una eternidad. Vaqueros y unas playeras negras. Gracioso, íbamos vestidos igual. Aunque ella era muchísimo más guapa que yo. Mirada penetrante y algunos granos en las mejillas. Iba calentándome poco a poco. Cazadora de cuero marron y el mejor abrazo que he recibido en mi vida. Sus labios eran duros y se podían notar algunas asperezas, supuse que debidas a la climatología dura del lugar -aunque ya estábamos cerca del verano-. A pesar de todo eso, mi saliva los reblandeció, los hizo manejables, suaves y blandos.

Cuando salimos del local era ya de día.

Después nos comimos un chocolate con churros y aprovechamos para darnos nuestros numero de telefono...

Al cabo de pocos dias me llamo para perdernos en una casa rural de un pequeño pueblecito bajo las montañas. No vimos casi nada más que el cuarto de aquella casa rural. Cama confortable, baño limpio y completo. Tenía cocina, así que salimos a comprar comida. Algo fácil de cocinar, que nos permitiera estar el mayor tiempo posible en aquella cama gigante.

No recuerdo lo que comimos. Sólo me acuerdo del calor, el sudor, una gran tormenta. Y una botella de whisky. Desde luego aquel plato no llevaba tomate frito...

Nunca mas volvi a saber nada mas de aquella preciosa muñeca. Bastante tiempo después descubrí un tetra brik de tomate frito en mi nevera. Alguien lo había abierto y metido allí, a pesar de que yo hubiera querido guardarlo para siempre. Hasta que se caducara y tuviera que tirarlo a la basura en una mudanza o algo así. No me sentía preparado para comérmelo, porque lo había comprado con ella en aquel pueblecito bajo las montañas. Sin embargo allí estaba, en mi frigorífico, abierto y esperando a ser tragado.

Permaneció allí abierto durante casi dos semanas... Llegué a casa borracho y con hambre. Saqué unas salchicas frankfurt del paquete, las metí en el microondas y cuando ya estaban calientes las bañé con todo aquel tomate frito de brik. Decidí olvidarla, comérmela. Engullir todos los recuerdos. Deglutirlos, digerirlos y cagarlos.

Buscaba una catarsis y lo que encontré fue una gastroenteritis -o algo igual de asqueroso-.

Estuve todo el sábado expulsando un vómito demasiado rojo, demadiado doloroso. Me ardían las entrañas y no podía controlar mis pensamientos. Febril, comencé a soñar que aun estaba con ella. Que me quería y me entendía. Que me hablaba y me contestaba cuando le preguntaba por qué.

Perdí cinco kilos ese fin de semana. Sin sudarlos y sin dudarlo intenté llamarla. Apagado.

No volví a comer tomate frito en tetrabrik.

Hasta hoy. Siempre hay una segunda oportunidad para un hombre. Siempre la hay, si es capaz de tragarse lo que más asco le da en la vida, lo que más le duele.

Por suerte, el tomate siempre me gustó.

martes 14 de febrero de 2012

Sin Palabras

Cada palabra tuya toca mi rostro
Y transita lentamente hacia mi alma.

Cada palabra tuya
Aparece negando tu mirada.

Cada palabra nos aleja
¡ Calla !...

Ven a mis brazos
A vivir sin tus palabras...

Amor Prohibido


Tu piel tan suave, tu sonrisa fresca

tu olor indicándome que tu estas cerca…

Apresuras mi corazón cuando te veo
¡Si tu supieras lo que yo deseo!
¡Solo una señal para tenerte!
¡Solo un señal para quererte!

Tu piel tan suave, tu sonrisa fresca
tu olor indicándome que tu estas cerca…

Me miras y tus ojos resplandecen
suplicantes de amor, languidecen
¿Es solo una cruel otoñal ilusión?
¿O es mi odiosa desesperación?

Tu piel tan suave, tu sonrisa fresca
tu olor indicándome que tu estas cerca…

Quisiera hoy desafiar al mundo
y abordarte en lo mas profundo
pero tu piel tan suave, tu sonrisa fresca 
¡Impedirán por desgracia el que yo este cerca!

Una Noche para Recordar

Dos y cuarto de la madrugada, y todavia no habian aparecido los primeros sintomas de cansancio, el amigo Morfeo, no me había visitado aun, lo tenía controlado, con un par de vulgares cafés de máquina, que me mantenían alerta y evitaba probables extreñimientos.

El edificio donde por aquel entonces prestaba mi trabajo estaba enclavado en el Poligono Industrial de las Mercedes en Madrid, concretamente en un edificio semi-abandonado que antes habia pertenecido a Martini.

Estaba siendo una noche como otra cualquiera sino fuera porque en el calendario marcaba dia 24 de diciembre de 1998...

En aquel vetusto edificio, rodeado de cuatro arboles ahora maltrechos por la falta de cuidados se podia observar que no hacia mucho tiempo un gran jardin rodeaba todo el exterior. Sólo una cámara en la parte posterior cubría escasamente las necesidades de seguridad, y allí dentro estaba yo.

...Y de pronto... Una sombra, un cambio de luz y mi cabeza giró bruscamente hacia el monitor para que mís ojos buscasen en la gran verja de la entrada.
Una figura delgada, vestida totalmente de color oscuro me estaba mirando a traves de la camara de seguridad. La mitad de su cara era como de color rojo brillante, la otra mitad la tenia tapada con un gorro y una bufanda, la figura no paraba de dar saltitos.

- ¡ Por favor que alguien me ayude ¡ - dijo aquella figura, con acento extranjero de mujer.

Me acerque a la puerta, con la precaución que la madrugada y lo solitario del sitio reclamaba. Mirandola, intentando encontrar algun signo de hostilidad, volví a escuchar aquella frase... 


- ¡ Por favor que alguien me ayude ¡ -
- ¿Qué le ocurre, se encuentra bien ?- dije con tono fuerte. 

- ¡ Oiga ¡ ¡ favor, ayúdeme ¡ - ¡Tengo mucho frio, y no tengo donde ir !... Dijo la mujer con voz mas que temblorosa.

Dude en acercarme a la puerta de la gran verja, por temor a que fuese algún tipo de trampa, y desde alli no podia ver con exactitud si habia alguien mas por los alrededores, por lo que la dije que esperase unos segundos que enseguida volvia y me fui rapidamente a otear con la camara todo el perimetro que esta podia controlar, no viendo nada sospechoso.

Abrí con suma precaucion la puerta, hacia un frio que helaba la respiracion aquel 24 de diciembre, y la chica delgada tiritaba como a nadie habia visto nunca, me confesó con balbuceos que apenas sentia las manos y los pies.

Llame al Samur y estos me comentaron que tardarian en llegar pues todos los coches estaban ocupados. La noche, estaba siendo movida.

La muchacha no paraba de quejarse, la ayude a quitarse el recosido abrigo que llevaba puesto, y la invite a que se sentara, mientras yo me acerque a la maquina de cafe para sacar un par de chocolates para intentar engañar al cuerpo helado de la chica.

Mirando aquella muchacha como se calentaba las manos con el vaso de chocolate antes de llevarselo con sus manos temblorosas a la boca, pense en la cruel vida que llevaria esa preciosa muchacha, no me daba la impresión de estar delante de una " indigente ", sino parecia una chica muy delicada, que podría haber sido la novia, la hermana, o la hija de cualquiera.

-¡ Por Dios..., no siento apenas los pies!- me dijo mirandome con compasion.



La quite rapidamente las roidas playeras que llevaba y envolvi sus delicados y maltrechos pies con mi anorak.

-Voy a llamar de nuevo - la dije

Esa noche era mejor no tener incidentes, pues los Samur no daban abasto. No podrian venir todavía, pues estaban todos ocupados.


Por el calorcillo de un viejo radiador y por el chocolate la chica se fue recostando sobre la silla y cerro sus lindos ojos, yo no podia dejar que se durmiese por lo que intente auparla con sumo cuidado de la silla pero no podia mantenerse de pie por el fuerte dolor que sentia en estos... 


Y como por arte de magia oi sirenas y vi unas luces reflejadas en los sucios cristales de la fabrica, rapidamente cogi a la chica en brazos y sali disparado al encuentro de esas luces salvadoras.

Pocos días despues, dando un paseo por el centro de Madrid encontré a la muchacha sentada en un sucio banco lleno de cartones y viejas mantas, acompañada de dos mendigos mas. Ella me reconocio, me sonrió, y alzando la mano, me señalo descaradamente, sin bajar la mano se levanto del banco, y con pequeños saltitos, les dijo a sus compañeros gritando... 

- ¡¡¡ ESE ES ...ESE ES ...ESE ES... MI PAPA NOEL ¡¡¡-
 

martes 7 de febrero de 2012

Las Palabras Adecuadas


Luís se despierta una mañana en casa con un tremendo dolor de cabeza. Se esfuerza en abrir los ojos, al final lo consigue. Lo primero que ve es un par de Aspirinas y un vaso de agua en la mesita de noche.

Se sienta en la cama y ve su ropa toda bien limpia y planchada frente a él. Luís mira alrededor de la habitación y ve que todo esta en perfecto orden y todo muy limpio.....

El resto de la casa esta igual, toda en orden y sospechosamente limpia. Coge las aspirinas de la mesita de noche y ve junto a ellas una nota :

-Cariño, el desayuno está en la cocina, salí temprano para hacer unas compras. Te quiero.

Así que se dirige a la cocina, y como no, ahí estaba el desayuno preparado, el periódico del día también lo tenía encima de la mesa, su hijo también estaba desayunando.

Luís le pregunta:

- Hijo, ¿que pasó ayer por la noche?

Su hijo le contesta, después de mirarlo detenidamente durante unos segundos:

- Bien, pues volviste después de las 3 de la madrugada, borracho como una cuba, meado, cagado e insultando a todos, rompiste 3 sillas, le pegaste un puñetazo al cuadro de los abuelos, vomitaste en el pasillo y te pusiste un ojo morado cuando te diste la gran ostia contra la puerta del cuarto de baño......

Confundido, Luís pregunta:

-¿Y como es que todo esta tan limpio y ordenado, y el desayuno esperándome en la mesa, el periódico comprado, las aspirinas en mi mesilla, y tu madre no está cabreada?

Su hijo le contesta:

- ¡¡ Ahhh, eso......!! Mamá te arrastró hacia el dormitorio y cuando intentó sacarte los pantalones, tú gritaste:

- ¡¡¡QUIETAAAAAAAAAAAA PEDAZO DE PUTA, QUE ESTOY CASADO!!!


Conclusiones: 

Una resaca autoinducida - 100 EUR

Mobiliario roto - 2000 EUR

Desayuno - 20 EUR

Decir la frase adecuada en el momento justo..... 

NO TIENE PRECIO!!

Esta Historia ha sido enviada por Pedro Herrerias desde el barrio de San Blas en Madrid.

Camila


Miré el reloj. Eran las 2:32 de la madrugada de un jueves cualquiera en un garito cualquiera de la zona de Huertas. Mi jarra de cerveza estaba medio llena (siempre me ha gustado mirar las cosas de forma positiva). Acababa de estar con un par de amigos que no veía desde hacía un par de meses. Éstos, estarían de camino a su casa, dejándome solo con mi bebida, habiéndome puesto excusas de madrugones por razones de trabajo o compromisos conyugales. Le pedí la cuenta a la camarera rubia, que andaba preparando unos mojitos... Cuando de pronto noté en mi espalda un ligero toque a la altura del hombro.
- ¡ Luis ! ¿ Cómo tú por aquí ? – me dijo una mujer que no había visto en mi vida, 
- Soy Camila ¿ No te acuerdas ? De aquella vez en Barcelona. – En ese instante la camarera rubia se acercó a dejar la cuenta. Camila la miró y dijo - Perdona, ¿ ahora cuando puedas nos traes 2 más ? -,
- Claro ¿ Os cobro las anteriores o las cobro todas juntas ? – preguntó la camarera.
- Toma, cóbrate el resto y éstas dos las pones a parte - aclaré.
Dirigí mi mirada a la mujer que en ese justo momento estaba cogiendo un taburete para sentarse a mi lado. Era una mujer con unas piernas sugerentes, con los muslos un poco voluminosos pero que se encontraban dentro de mis gustos, de vientre plano, vestía un vestido que le llegaba a la altura de los mulsos con un buen escote que dejaba apreciar la forma de unos bonitos pechos. De pelo largo y ondulado, castaño claro. Con una cara realmente bonita y una sonrisa que no me hacía recordar a nadie pero era fascinante.
Tras ese primer vistazo, me pregunté, ¿ quién era ese tal Luis ? Y ¿ cómo podía haber tenido esa suerte en Barcelona ?. Decidí, casi sin pensarlo, seguir con mi mentira y ver hasta dónde me llevaría la situación.
- ¡ Camila !... Perdona ando un poco despistado – la dije, dándole 2 besos en las mejillas, donde pude comprobar el olor exquisito de su perfume.
Comenzamos hablando de nuestro supuesto viaje a Barcelona, recordamos anécdotas que ella y yo, bueno, ella y Luis, pasaron juntos. Me fue fácil seguirle el juego ya que ella llevaba la iniciativa de la conversación. Yo solo me dediqué a afirmar y a reírme en los momentos precisos. Después de un rato recordando viejas historias, pensé en llevar la situación a otro terreno, ya que tarde o temprano me pillaría en algún renuncio, debido a que a parte de no ser Luis, nunca había estado en la ciudad condal.
Le propuse salir a dar un paseo para poder hablar con menos bullicio. Ella aceptó encantada y se propuso a pagar las 2 jarras de cerveza que nos acabábamos de terminar. Una vez fuera, subimos la calle Huertas, y en medio del trayecto, ella se sujetó a mi brazo mientras caminábamos. Tuve que pararme a analizar la situación y comprender lo irreal de ésta. Cualquier persona, un poco cuerda, habría puesto freno a la situación, rompiendo la mentira y reconociendo que él no era Luis y que nunca había estado en Barcelona, o quizás habría sospechado de una extraña, que no recordaba a su amigo de Barcelona. De una manera u otra, me rezagué de Camila.
- ¿ Te ocurre algo ? – me preguntó ella. Gracias al pequeño freno que puse en mis pasos pude apreciar la parte trasera de su vestido.
- Nada. Solo andaba pensando en una cosa que tengo que hacer para mañana – ella me miró curiosa.
- Vivo en un piso cerca, aquí al lado. ¿ Te gustaría que fuéramos allí y me cuentas eso que estás pensando ?, empieza a refrescar para estar en la calle.
Accedí sin pararme a pensarlo más de 2 veces. Así que al rato me encontraba subiendo los peldaños de su escalera. Excitado, ya que delante de mí se encontraba una mujer con un precioso trasero, un bonito pecho y una sonrisa que me hechizaba.
Me sirvió un cubata en cuanto llegué al piso. Me sabía a ginebra o eso pensaba yo. Hablamos un rato más hasta que me encontré besándola antes de apurar la copa. Mientras la besaba, pensé en cuál era mi falso nombre, ya que no lo recordaba, y decidí olvidarlo, ya que, con 2 lenguas en mi boca no habría mucha oportunidad de hablar de ese tío o de Barcelona.
Me llevó a su habitación, a su cama. La quité la ropa, y ella a mí la mía. Suspiramos, sudamos, reimos, gozamos y follamos sin pensar en cómo me llamaba, en Barcelona ni en qué hicimos en aquella ciudad. Bueno, lo que hicieron aquel tío y ella en Barcelona. Me sentí conectado a ella, tanto en su manera de besar, como en la manera de moverse en la cama. En el clímax ella grito:
- ¡ Luis !...
Y yo:
- ¡ Camila ! – Porque de aquello sí que me acordaba.
Nos tumbamos en la cama, uno al lado del otro. Ella se acurrucó en mi pecho mientras yo le acariciaba el pelo. Me sentía bastante pleno, con una felicidad que no había sentido desde hacía tiempo. Bajé la mirada y observé el lindo cuerpo de Camila. Pensé largo rato para mis adentros. La separé y mirándola fijamente a los ojos la dije:
- No me llamo Luis... Y nunca he estado en Barcelona.
Ella sonrió y me dijo:
- Yo tampoco…
Reímos sin parar, entonces otra vez su boca apresó la mía, tomando posesión de ella, siendo correspondida con la misma fuerza y la misma energía que nos llevaba a querer más, a ansiar...
Un gemido por parte mía, de ella o de ambos nos llevó a explorar nuevamente nuestros cuerpos.

... y después... después sería otro día..